Cuantas veces nos ha pasado que nos sucede un evento que a simple vista es lo peor que nos ha ocurrido en la vida. Una tragedia según la situación de nuestros días, un lío de grandes proporciones.
Le damos vueltas al asunto de todas las formas posibles y por donde sea sólo podemos ver desgracia y miseria, pues bien, no todo en medio de esa situación de desconcierto puede ser malo. Si nos auxiliamos de una mirada externa podemos rescatar un poco de aquello que nos atormenta.
Un dicho popular reza "si la vida te da limones, haz limonada", muy trillado no? Puede ser que si, pero a pesar de ser trillado, en algún momento haz tenido que intentar al menos ponerlo en práctica como un flotador para no hundirte en aquello que parece ser el centro de un remolino.
Pero vale, no todo puede estar perdido dentro de ese evento inesperado o desafortunado.
Eso que llamamos catástrofe puede ser el punto de partida necesario para generar el cambio que necesitas y descubrir todo tu potencial. Un giro de 180° siempre será mejor que uno de 360° porque te saca de tu zona de confort y te posiciona en circunstancias en donde debes redescubrirte, sacar coraje y llenarte de valentía para ir y hacer lo que antes te daba miedo.
Hay catástrofes tan necesarias como lo son el respirar.
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