A veces uno se hace películas mentales de las cosas que quisiera que pasará ó de lo que se imagina que puede estar pensando el otro extremo de la historia.
Pues bien, yo soy una de esas personas, a menudo divago de esta tierra y vuelo allá donde la realidad a penas me alcanza, intento escapar allá donde puedo inventar y vivir mi propia historia, donde las cosas acontecen acorde con lo que mi corazón anhela.
Una escapatoria eventualmente necesaria para tener una chispa en la cotidianidad, pero que al retornar a la realidad se torna de matices serios y oscuros por la poca posibilidad de vivir lo que en sueños se construye.
La realidad es el lugar donde la ilusión se ahoga, donde perece, donde agoniza, pero también donde, si el viento sopla a tú favor puede ser aún más fantástico que en lo vivido en la misma imaginación.